Ayer volví de una semana de trabajo en Madrid. Las semanas de trabajo fuera tienen el problema de que acabas echando un montón de horas. Primero porque para estar solo en la habitación del hotel prefieres trabajar y, por otro lado, como tienes cerrada la fecha de regreso tienes el temor de que los imprevistos no te permitan acabar a tiempo. Si a eso unimos que el cliente era una cadena hotelera y que me alojaba en el mismo hotel en el que tenía que trabajar, podéis imaginar los malos augurios con los que viajaba: esta semana va a ser horible, no voy a dejar de trabajar, pensaba. En fin, tomatelo con paciencia, me dije a mi mismo, o acabaré histérico.

Pues bien, está ha sido sin duda la mejor de semana de trabajo fuera de mi carrera profesional (para que aprendas a no ir con ideas preconcebidas). Y los principales culpables fueron el personal del hotel Express by Holiday Inn Madrid-Alcorcón. No es que me hiceran sentir como en casa, sino mejor todavía (a ver, en casa soy yo el que se hace la cama, se prepara el desayuno, … 😉 ). El caso es que su amabilidad superó con mucho la que la simple profesionalidad exige, así que he contraído una deuda de gratitud con ellos, que espero poder saldar algún día. Gracias a todos, pero especialmente a Raúl, Lorena, Gloría, Ana, Carmen, …

El otro motivo es que no siempre estuve en el hotel. Mis amigos V.N.G. y J.A.A. tivieron a bien sacarme por Madrid. Nos acostamos prontito eso sí, para no acabar como siempre. Además mi garganta estaba afectada por los aires acondicionados de los CPD, pero me dio igual, enfermo, loco, por ahí, disfrutando de las noches y, como hacía mucho que no pasaba por Madrid, descubriendo que, en esta ciudad, las aceras tienen vida que ya había olvidado. Una foto del templo de Debod, que parece increible lo animado que puede estar un lunes por la noche:

Templo de Debod

Una de nuestras salidas, la dedicamos a acercarnos a ver a David Moya y a Jose Luis Manazero que como ya os comenté hace unos días tocaban en Libertad8. El concierto, como siempre, redondo. A Manzanero lo conozco desde hace muy poco, pero debo decir que ha sido un auténtico descubrimiento y se ha colado por derecho propio en uno de los primeros puestos de mi lista de «conciertos para no perderse». A David le sigo desde hace tiempo y cada día es más solvente encima de los escenarios, siempre es un placer y en este caso no fue una excepción. No voy a hacer más comentarios de estos geniales artistas, que voy a empezar a parecer un fan histérico (si no lo parezco ya). Os dejo una foto, eso sí:

moya_y_manzanero

Y como anécdota final del viaje, deciros que me he vuelto a enamorar de alguien a quien seguramente no volveré a ver. Lo suficientemente guapa como para poder decir aquello de que por esta boca pasó y pasará lo que yo quiera, pero lo suficiemente encantadora como para que su cara no sea lo más importante. :wub:

En resumen, que por primera vez sentí pena al terminar una semana de trabajo, pero eso sí voy a lanzar las penas lejos, que después de una mini semana que me queda (el martes es festivo en Murcia) me voy de vacaciones … de nuevo.

Nota: Las cursivas son, a modo de homenaje, frases sacadas fuera de contexto del disco «El aprendiz de hombre bala» de Manzanero que tuve la genial idea de comprar en Madrid. Disco absolutamente imprescindible para todo amante de la buena música.