La vida es cambio. Los seres humanos sin embargo, vivimos negando esa evidencia: nos prometemos amor eterno; nos hipotecamos por 20, 30 ó 40 años; peleamos por un contrato indefinido y en general nos aferramos a lo que tenemos y conocemos pensando (o queriendo) que nada va a cambier, cuando en realidad no es así.

Sin embargo, a veces sí somos capaces de darnos cuenta de esa fugazidad. Tal vez por el fallecidimiento de un ser querido, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, un destino nuevo en el trabajo o cualquier otra circustancia que altere de manera sustancial nuestra rutina. En otros casos, simplemente una acumulación de pequeñas cosas que terminan desbordando el vaso y hacernos intuir que algo está cambiando.

Algo así está pasando en mi vida ultimamente, siento que una época termina y todavía no sé que depará la siguiente. De momento y en lo que a este blog se refiere, una nueva categoría con esas cosas personales que seguramente no interesen a nadie, pero que yo necesito escupir (este es mi blog y me lo follo cuando escribo lo que quiero).

Y para terminar con música, una famosísica canción de Scorpions titulada igual que este post: «Wind of change»