Estos días he podido escuchar el último trabajo de Jose Luiz Manzanero, en su nueva etapa como «El octavo pasajero», y la verdad es que el resultado ha sido… mejor de lo que me esperaba.

Protada de "Crack" de El octavo pasajeroY es que los que me conocéis sabéis que me encataba su anterior trabajo «El aprendiz de hombre bala» del que ya os he hablado en alguna ocasión. Creo que fue el mejor disco que compré ese año y está en el top de mi discografía, así que sabía que cualquier cosa que hiciera después me iba a saber a poco. Pero es que, además de eso, las primeras ocasiones que tuvimos de ver a Manzanero en esta nueva etapa fueron bastante decepcionantes, una banda que no terminaba de cuajar y un sonido que todavía faltaba definir.

«Crack!» se presentó el pasado viernes en la Sala 12 y medio de Murcia y, ahora lo puedo decir, es la primera vez que me ha gustado un concierto de «El octavo pasajero». Con una banda que cumple (aunque sin delumbrar) y un sonido sensiblemente diferente a su anterior etapa, Manzanero rompe con su habitual equlibrio de influencias y se decanta por un estilo mucho más indie. No sé cuanto hay de necesidad personal, cuanto de estrategia comercial y cuanto de influencia de sus nuevos compañeros de viaje, pero el cambio se hace notar. Y para que podáis valorarlo vosotros mismos os dejo una muestra de su SoundCloud:

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Y ayer en La otra casa pudimos ver la versión acútica de esta formación. Si hay algo que nunca me gustó mucho de Manzanero fueron sus acústicos. Y es que bajo mi punto de vista intentaba hacer el mismo tipo de concierto solo que con banda y, claro, cuando estaba él solo parecía que faltaba algo. Mucho parece que aprendió de su gira veraiega con Alberto Belando (acutal batería de El octavo pasajero) porque el cocepto ahora es totalmente diferente. Muy al estilo de la MTV, El octavo pasajero realiza esos «falsos» acusticos donde de «acústico» sólo tiene que las guitarras eléctricas son sustituídas por guitarras actusticas, pero ni el teclado ni las pedaleras se quedan en casa. Un sonido evidentemente mucho más rico, pero no tan diferente a su versión eléctrica.