Es curioso como Diógenes de Sinope, un filósofo de la antigua Grecia que adoptó los ideales de independencia de las necesidades materiales, haya dado nombre a un síndrome caracterizado por la acumulación de grandes cantidades de basura. En cualquier caso, ayer fue uno de esos días en los que pienso que debería aprender más de él.

girlmessY es que, aunque no podamos catalogarnos dentro del marco que define el DSM, ni nos dediquemos a recorrer contenedores, todos pecamos de ese trastorno en mayor o menor medida. Y pasa tanto en nuestra vida analógica como en nuestra vida digital: disponemos de una librería con libros que raramente leeremos más de una vez, ropa que compramos una vez por impulso que nos da pena tirar, cajas a medias de medicamentos para aquella enfermedad que una vez tuvimos, leemos decenas de blogs, seguimos a cientos de personas en Twitter o mantenemos un perfil en varias redes sociales.

Nos cuesta mucho aprender aquello de que en la vida hay que viajar ligero de equipaje. De una manera quizá algo extrema pero bastante acertada lo contaba George Clooney en «Up in the air»:

Pero no solemos ser así. En la mayoría de los casos, vamos acumulando cosas hasta que algo nos obliga a cambiar, ya sea una mudanza, una ruptura o simplemente nuestro armario revienta y, entonces, tenemos que limpiar…

A mi me tocó ayer. No fue nada crítico, una simple consecuencia de los acontecimientos. Pero lo malo de cuando empieza este proceso de limpieza es que a veces no sabes cuándo parar. Las primeras decisiones duelen («¿necesitaré esto de nuevo?», «¿qué me perderé si dejo esto de lado?») pero una vez empiezas te apodera cierto espíritu de noche de San Juan, en la que enciendes la hoguera y fascinado por el fuego no dejas de alimentarlo. En esos casos este blog siempre peligra, siempre queda a un paso del fuego aunque, como en esta ocasión, no termina de morir. Cambia, quizá se reinvente o simplemente agonice, pero no muere del todo.

Finalizada la limpieza, a la vista de la estantería vacía de nuevo, sabes que no serás capaz de mantenerla mucho tiempo así: antes o después comenzaremos a acumular de nuevo. Entonces, viene la pregunta: elegir de qué.