Estas fechas son proclives para que grupos de amigos se junten para la cena de Navidad. Siempre hay uno al que le toca organizar y reservar el restaurante. Aquí va mi decálogo por si vale de consejo si te toca a ti el marrón.

  1. Pasa el marrón: El primero y más importante. Si puedes, pásale a otro el marrón. Es un trabajo enorme que nadie te va a agradecer, más bien al contrario. Si sale bien, la gente lo achacará a la compañía, al sitio, al Papá Noel, pero no a tí. Pero si sale mal (ya sea por los imponderables o simplemente porque nadie es perfecto y algo se te escapa) tranquilo que ya te lo recordarán. Y aunque salga perfecto siempre estará el que se queja por todo que ya encontrará qué criticarte.
  2. Vigila el aforo: Mucha gente te confirmará a última hora. Así que haz tu previsión y busca un sitio flexible que te permite hacer cambios de ultima hora. Por exceso o por defecto, algo cambiará al final.
  3. Cierra el precio: que incluya todo (ej. la bebida) si no luego los cambios y demás historias son un follón. Que todo el mundo sepa cuánto es antes y que sea fácil (ej. mejor 25 € que 24 € a la hora de los cambios, aunque sea más caro).
  4. Abre el menú: Cerrar el precio suele implicar cerrar también el menú, pero intenta que hayan opciones, siempre habrá algo que a alguien no le guste. (Ej. entrantes variados y segundos a elegir suele ser una buena opción que contentará a la mayoría).
  5. Piensa en la diversidad: ¿Algún celíaco en el grupo? ¿Algún vegetariano? ¿Alguien en silla de ruedas? Ten en cuenta estos detalles e intenta que haya cabida. Si no sabes si hay alguien con estas características, piensa que sí lo hay.
  6. Niños: ¿Alguien vendrá con niños? ¿De qué edad? Si son bebes, que haya sitio para los carritos y posibilidad de calentar potitos. Si son más mayores, que haya área de juegos. De todas formas es un tema peligroso: siempre habrá el que no tenga niños que odie estar rodeado de ellos.
  7. Parking: Seguramente habrá quien venga de lejos. Si hay parking cerca, genial (y si es gratuito ya, perfecto). En su defecto, fácil transporte público.
  8. Puntualidad: Siempre hay algún impuntual (aquí en Murcia, especialmente). Date un margen de 15 ó 30 minutos entre lo que digas a la gente y lo que digas en el restaurante.
  9. Atento al móvil: Alguien te llamará porque no sabe donde está o se ha perdido o qué se yo, por más que hayas mandado correos con la dirección, plano y enlace al Google Maps.
  10. ¿Y luego?: Habrá quien quiera tomárselas después y nadie se pondrá de acuerdo. Si tienes alguna idea preparada mejor y si puedes negociar y conseguir una rebaja en la entrada o en las copas, pocos cuestionarán tu decisión.